Hola maquillantas!

Vuelvo con una nueva entrada que llevaba tiempo preparando y que, definitivamente, se me hace muy necesaria compartir con vosotras.

Como maquilladora, he perdido ya la cuenta de las veces que he repetido algo que, a priori, podría parecer obvio: el 50% de un buen maquillaje (si no más…) dependerá de que trabajemos sobre una buena piel. No podemos esperar que nuestra piel no esté en buen estado y que el maquillaje quede impecable y dure horas y horas inalterable (como diría una de mis primeras profesoras: no somos la Virgen de Lourdes!).

Primeramente, porque la piel es el órgano más grande que tenemos en el cuerpo por lo que, al estar vivas, estamos en continuo movimiento, hablamos, tocamos, interactuamos, comemos, nos esforzamos, bailamos, gesticulamos… y todo ello hará que con el paso de las horas, nuestro maquillaje sufra un poco, por lo que dependerá del estado de nuestra piel que esto ocurra en más o menos medida o más o menos rápido.

Y en segundo lugar, porque si no cuidamos nuestra piel debidamente, nos encontraremos que algunos problemas puedan verse acentuados con el paso de las horas. Por ejemplo, una piel seca o deshidratada (ojo, que las pieles grasas también pueden estar deshidratadas) tenderá a acabar con un maquillaje cuarteado, de poca duración, en el que se marquen mucho más las líneas de expresión o que acabe a “parches” (os prometo que he visto la base Face and Body volverse mate ante mis ojos). Por el contrario, una piel grasa tenderá a marcar mucho más el poro, saldrán brillos de forma más rápida o hará que el maquillaje no termine de asentar en la piel (también he presenciado brillos con la Studio Fix…).

El maquillaje puede ayudar a mitigar estas situaciones, por supuesto, hay buenos productos, buenas prebases, buenos polvos y sprays fijadores y buenas técnicas pero, repito, no son milagrosos.

Aquí es cuando digo esto de TENEMOS QUE APRENDER A MIRAR NUESTRA PIEL. No a verla en el espejo y pasar de largo, no, se trata de pararnos delante del espejo y recapacitar: “a ver, ¿cómo está mi piel? ¿qué necesita? ¿dónde está más seca y dónde más grasa? ¿mi maquillaje aguanta bien? Si me parchea/cuartea… ¿será que necesito más hidratación? ¿estoy siguiendo una buena rutina? Si me salen brillos enseguida… ¿será que no estoy manteniendo a raya mi sebo? ¿podría venirme bien algún tratamiento específico? ¿estará asfixiada?” (ojo con esto último que no es lo mismo que piel grasa y en caso de confundirla podemos empeorarla…).  Y en caso de que haya algo que nos preocupe o que entendamos que no anda bien, es aquí donde deberíamos recurrir a una profesional de la estética por ejemplo o, si así lo consideráis, a un dermatólogo (que para eso están estos especialistas, y no, no solo se va al dermatólogo a que te recete Dercutane…).

En todo caso, es bueno aprender a identificar las necesidades o problemas de nuestra piel antes de esperar que el maquillaje los tape, porque os aseguro que va a ser complicado y, si nos empeñamos en “culpar” al maquillaje de lo mal que se ve la piel (que no os digo que esté la opción de que no hayamos dado con el producto correcto, eh? ojo…) o de que no nos gusta el resultado, no conseguiremos nada y esto hará que estemos cada vez más alejadas de darle solución.

En definitiva, es necesario saber escuchar a nuestra piel para que, si le ocurre algo, saber solventarlo desde la base y así, con una PIEL BONITA, conseguiremos un MAQUILLAJE BONITO.

¡Espero que os haya sido de ayuda chicuelas! 😀

¡Un abrazo enorme!

María

PIEL BONITA, MAQUILLAJE BONITO
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